Despertar en el corazón de África

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La bahiense Vanesa Dapsich visitó nuestra ciudad a fin de presentar el libro que le da título a esta nota. Impulsada por su amiga escritora Laura Airola, narra las vivencias de adoptar un niño oriundo de África.

El pasado 7 en el auditorio de la Biblioteca Alberdi se llevó a cabo la presentación. El evento estuvo acompañado por un buen marco de público.

El proceso de adopción es algo muy movilizante en el interior de una persona. Si bien su familia estaba al tanto del deseo de adopción, hasta que no se confirmó la llegada a nuestro país de Mussa, el joven protagonista, Vanesa no se los informo ni a sus seres más allegados.

“Decidí adoptar a alguien de África debido a la cantidad de niños que allí mueren”. Las historias que uno escucha son por demás duras”.

“De todas maneras, cuando estás ahí, te contagias de una energía que te fortalece. Cuando volví entre en una pequeña crisis, y me hice un replanteo de nuestra forma de vida”.

“Mussa ya sabe el idioma, por lo cual saben lo que le dicen. Muchas veces en la calle me piden una foto, y sinceramente es algo agotador ya que muchas veces se lo ve como un objeto”,  sostiene Vanesa.

Todo comienza en Guinea-Bissau, uno de los países más pobres de África. Allí, Dapsich durante 2017 se alojó en el orfanato donde vivía Mussa, de entonces 9 años.

De los 48 países más pobres del mundo, tres cuartas partes están situados en África. Guinea Bissau, considerado como un narcoestado, es un país políticamente inestable cuya historia está circunscripta por continuos golpes de estado.

Según Cruz Roja, en el mencionado continente 315 millones de personas viven en la pobreza, 319 millones no tienen acceso al agua potable y 200.000 menores son utilizados como soldados, esclavos domésticos o son explotados sexualmente.

La necesidad de ayudar mínimamente a alguien, en un lugar donde lamentablemente muchos niños mueren a causa del hambre fue lo que impulso a Vanesa a tomar la decisión, quien además es madre de dos varones de 17 y 19 años.

“Ellos lo tomaron bien, ya que era algo que se hablaba desde que eran chicos. Luego de una crisis personal que tuve, decidí que era el momento”.

Los orfanatos en aquel continente son habituales, alojándose allí a muchos niños que en futuro serán adoptados. La mayoría son hijos de padres desconocidos.

Generalmente se alojan a niños de entre  0 a 5 años, los cuales muchos de ellos también son abandonados. La finalidad es que puedan tener un hogar donde vivir, alimentación, atención médica, educación, y cuidados necesarios para el desarrollo del niño.

Además, muchos cuentan con farmacia con el objetivo de brindarle la mejor alimentación a estos. Entre otras cosas, en los mismos se llevan a cabo cursos de formación para madres, con el fin de mejorar la higiene y nutrición de los más pequeños.

Los orfanatos son apadrinados y se mantienen con el aporte de la gente. El proceso para adoptar a alguien de forma plena dura 9 meses, lo que determina un sistema burocrático  menos complejos que en la República Argentina.

“A medida que fui haciendo el proceso de adopción conoces la cultura, y te vas relacionando con los misioneros quienes también trabajan mucho”.

“Allá no hay división de clases, todo es pobreza. En los mercados es donde mejor la gente está, pero sigue siendo un lugar de pobreza”, dice Vanesa.

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