Día del Trabajador de la Energía Eléctrica

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El Consejo Directivo del Sindicato de Luz y Fuerza de Punta Alta saluda a los compañeros y compañeras que integran esta gran familia, en esta fecha en que celebramos nuestro Día del Trabajador de la Energía Eléctrica.
Conmemoramos este 13 de julio el 70 aniversario de la fundación de la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza, constituida al amparo del Justicialismo y de la Doctrina Social de la Iglesia para hacer realidad el Sindicalismo Múltiple. Son 70 años que dan cuenta de una entidad fuerte que ha trabajado en defensa de los derechos del trabajador, con infinidad de acontecimientos y dirigentes que pasaron por el gremio dando parte de sus vidas al trabajo solidario y a la construcción colectiva, marcando claramente un camino de logros y éxitos.
Auguramos que este Consejo Directivo, y los que continúen esta labor, estén siempre a la altura de las circunstancias, sosteniendo, consolidando y fortaleciendo la labor con una premisa fundamental: militancia, solidaridad, participación, voluntad y responsabilidad, en la edificación de nuestro destino en el bien común.

70 años de trabajo, lucha y militancia
El Sindicato de Luz y Fuerza de Punta Alta, afiliados a la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza, adhiere en todos sus términos al comunicado emanado por la entidad madre el día 13 de julio en ocasión de su 70° aniversario, y propone su lectura a las comunidades de toda su extensa jurisdicción.
La Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza celebra hoy (13 de julio de 2018) su 70 Aniversario. Siete décadas de trabajo orgánico, militancia solidaria y lucha por los derechos laborales y las conquistas sociales.
Fue creada el 13 de julio de 1948, en un tiempo de la historia de Argentina en el que la dignidad de su pueblo se erigió sobre el trabajo digno.
El desarrollo se expandió a lo largo y a lo ancho del territorio argentino propiciando el crecimiento de las regiones más olvidadas. Puso en el centro de la escena nacional al trabajador y al fruto de su hacer cotidiano, para dar espacio a una sociedad con posibilidades de realización para todos: con justicia social.
Por entonces, existían 29 Sindicatos de Luz y Fuerza dispersos en distintos puntos del mapa argentino. Impulsados por la identidad compartida y por el sueño de fortaleza que da la unidad para hacer realidad los Derechos del Trabajador, nuestros predecesores gestaron esta Federación.
Aquellos pioneros, militantes por la dignidad con que el trabajo inviste a mujeres y hombres, sentaron las bases. Ya con un Estatuto, instituyeron autoridades y concibieron símbolos identitarios. Obtuvieron la Personería Gremial que fue asignada por el Ministerio de Trabajo de la Nación el 29 de agosto de 1949 bajo el número 130. Proyectaron la naciente Organización sindical haciendo de la justicia social su identidad y del concepto de Sindicalismo Múltiple, una realidad en pos de la plenitud de la familia trabajadora. Abrazaron con convicción y entrega la tarea sindical procurando el desarrollo integral de cada trabajador, de su núcleo familiar y de la sociedad toda, con la certeza que sólo a partir de la justicia social es posible la paz social y que “nadie se realiza en una comunidad que no se realiza”. El reto, fue hacer verdad el legado a través del tiempo.
El primer Convenio Colectivo de Trabajo (CCT) fue rubricado en 1949. Luego, en 1954 se firmó un nuevo CCT que significó un paso trascendente; en 10 capítulos y 54 artículos estableció expresa y detalladamente la defensa de los derechos: al trabajo, a una retribución justa, a condiciones adecuadas de trabajo, a la capacitación, a la preservación de la salud, al bienestar, a la seguridad social, a la protección de la familia y a la promoción de los intereses profesionales.
Fue el impulso germinal del Sindicalismo Múltiple que hoy nos identifica, que asegura a la familia de los trabajadores los derechos laborales, sociales y asistenciales que el General Perón proclamara con estatus de ley, el 24 de febrero de 1947 e incorporados, en 1949, a la Constitución Nacional. Fundamentos raigales para la defensa del Convenio y para sostenerlo en alto, tal como lo hizo el Compañero Oscar Smith, hasta pocas horas antes de ser secuestrado y desaparecido el 11 de febrero de 1977: “defender el Convenio es defender la propia vida”. Por ello los Sindicatos de Cabeceras sostuvieron la llama encendida de la unidad lucifuercista aún en la clandestinidad, durante la última dictadura, hasta el advenimiento de la democracia en 1983 y la recuperación del Convenio Colectivo de Trabajo 36/75. Nuestro Convenio insignia, el que junto a cada uno de los convenios por jurisdicción defendemos cada día, desde los lugares de trabajo, todos los trabajadores de Luz y Fuerza.
Pero bien lo indicó nuestro líder y conductor, el General Juan D. Perón: “Los trabajadores deben organizarse para que su participación trascienda largamente la discusión de salarios y condiciones de trabajo”. Esto hacemos los trabajadores de Luz y Fuerza desde el origen.
En cuanto al compromiso con la salud no sólo de los afiliados sino de la comunidad en general, asistimos a nuestras familias con cobertura médica de excelencia y de alta complejidad. La impronta tiene detalles en la historia: Luz y Fuerza colaboró con el Dr. Ramón Carrillo, primer Ministro de Salud de la Nación, en las campañas epidemiológicas emprendidas durante su gestión, que cambiaron el rumbo de la salud pública hasta entonces conocido.
En nuestros días, conformamos redes de donantes voluntarios de sangre y de sangre de cordón umbilical en colaboración con el Banco Público de Sangre de Cordón Umbilical del Hospital Garrahan. En los años 90 abordamos la prevención del Sida y de la drogadicción; en la actualidad desarrollamos a nivel nacional una campaña de prevención del consumo de sustancias psicoactivas junto a la Sedronar.
Reservamos un lugar de privilegio a la educación de los trabajadores, de sus hijos y la extendimos a la sociedad toda. En este sentido, también tenemos tradición. Becamos a los hijos de las familias trabajadoras para cursar sus estudios superiores y los recibimos en nuestras Casas de Estudiantes. Desde los orígenes institucionales implementamos programas de alfabetización para adultos y, durante los últimos 15 años hemos formado en oficios a más de 20 mil jóvenes y adultos que transformaron su situación de vulnerabilidad con capacitación laboral. La década del 60 nos encontró a los lucifuercistas donando escuelas en remotos parajes de las provincias de Jujuy, Chaco, Neuquén, Santiago del Estero y Santa Cruz, instituciones escolares que aún hoy apadrinamos por la educación de los niños.
Para forjar líderes sindicales y trabajadores de excelencia, en 1967 fundamos el Instituto de Formación Social y Capacitación Sindical que en 1992 recibió el nombre “Adalberto Wimer” y que en cada curso alimenta el sentir militante y la participación solidaria y orgánica. En 1997, creamos Fundaluz XXI, fundación dedicada a la educación, formación y capacitación de nuestros trabajadores, abierta a la comunidad. Hoy, desde la plataforma educativa virtual Fundaluz XXI, llegamos con formación en energías renovables a los trabajadores de todo el país y los preparamos para las nuevas tecnologías en el sector.
La militancia activa y solidaria, el rol de los militantes y del sindicalismo son ejes en los encuentros periódicos de jóvenes y de mujeres lucifuercistas. En ellos debatimos y abordamos la dimensión del trabajo a partir de la Doctrina Social de la Iglesia y su vinculación con la Doctrina Justicialista. Abrimos en este espacio la formación de dirigentes sindicales responsables, consustanciados con la realidad y su misión social.
También precursores en turismo social, inauguramos en 1956 la primera Colonia de Vacaciones en La Cumbre -Córdoba- y desde entonces tomó forma una paleta de alternativas turísticas en diversos paisajes nacionales, hasta el recientemente incorporado “Hotel Intersur Colón” -Entre Ríos-.
Apelando a la actividad deportiva para el tallado de mujeres y hombres nobles, en 1964 organizamos el Primer Torneo Deportivo de Luz y Fuerza, convertido luego en el Campeonato Argentino “Oscar Smith”; icónica actividad que reúne cada año, a través del deporte, a cientos de jóvenes. Un techo propio, la vivienda familiar y una acción previsional que aseguren el tiempo de retiro de los jubilados son también políticas prioritarias con resultados altamente positivos.
Con el más genuino sentido federal, trabajamos al unísono junto a los, hoy, 41 Sindicatos de Luz y Fuerza del país, a sus Secretarios Generales, directivos, delegados y trabajadores activos y jubilados. Gestamos unidad con presencia, compartiendo y escuchando, proyectando, dando respuestas y concretando, integrándonos mujeres y hombres en plena etapa laboral, jóvenes recién ingresados al mundo del trabajo y avezados trabajadores. Dirigentes y trabajadores, sostenemos un modelo de trabajo sindical basado en la unidad y la militancia solidaria.
Con la misma firmeza que cultivamos la unidad dentro de nuestra Organización la proponemos al seno de la Confederación General del Trabajo -CGT-. En ese sentido no cesamos en la lucha sino que redoblamos los esfuerzos por la unidad del Movimiento Obrero Organizado.
En el ámbito específico de los Trabajadores de la Energía participamos en la Confederación Argentina de Trabajadores y Empleados de los Hidrocarburos, Energía, Combustible, Derivados y Afines -CATHEDA- a nivel nacional y en la IndustriALL Global Union en el concierto mundial. En ambos foros y, ante todos los estamentos gubernamentales, defendemos el rol del trabajo y la posición estratégica de la energía como piedra angular del desarrollo económico-social y la participación de los trabajadores en las mesas de decisiones, acción que garantiza proyectos enfocados en la distribución equitativa y en la conservación de la “casa común”.
No constituimos un “colectivo individualista”, como señala el Papa Francisco acerca de las instituciones que se miran a sí mismas; por el contrario con la mirada puesta en la sociedad toda ofrecemos respuestas concretas.
Desde aquel histórico 13 de julio de 1948, a pesar de los desafíos que propuso la realidad política, social y económica a través de los años; de las campañas de desprestigio, de las políticas anti obreras y de los más diversos avatares, Luz y Fuerza está fuerte. Avanza siguiendo los lineamientos del Secretariado Nacional liderado por el Secretario General, Compañero Guillermo Moser, recientemente reelecto en los comicios del pasado 6 de junio.
Crece sobre raíces firmes y sólidas. Se inspira en la herencia política de Perón, la Doctrina Justicialista, y en la Doctrina Social de la Iglesia. Se nutre en el mandato dejado por sus grandes dirigentes y en la pasión sindical de cada uno de sus integrantes. Se proyecta hacia el futuro con sentido y participación federal, en la confluencia de todos los trabajadores desde Jujuy a Tierra del Fuego, desde la Cordillera hasta el Atlántico. Con presencia concreta de los dirigentes en cada palmo de la geografía nacional, dando entidad real al sueño de los fundadores y a su identidad: la justicia social.

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