La educación de todos los días

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A la escuela Primaria Nº 12 Maestro Elosegui, ubicada en Las Oscuras, concurren 7 alumnos. El sitio es muchas veces el único espacio que tienen para interrelacionarse.

El lugar es muy tranquilo, y la escuela es muchas veces la única vida social que tienen los niños ya que no hay otros espacios de socialización. El alumnado vive a distintas distancias, el más alejado vive a 14 kilómetros. Por ejemplo, la mayoría de los padres buscan el pan una vez por semana, que es retirado desde la despensa de la estación de servicio del lugar.
Actualmente la matrícula completa es de 7 alumnos. Cuando hay inclemencias climáticas no hay alumnos, salvo los hijos del casero que son tres y viven al lado de la escuela. La presencia del casero es a fin de cuidar el predio para evitar que se estacionen vehículos no autorizados o la presencia de personas extrañas.
En la escuela se trata de dar todo lo que está al alcance al igual que en cualquier establecimiento urbano. A través de la combi educativa participaron del programa municipal “Al Agua Pato”. Al ser un paraje rural viajan todos juntos.
Se usa el mismo diseño curricular que en cualquier ámbito, y se diagraman proyectos y articulan contenidos según las edades. La articulación es de todos los días, por lo cual podemos hablar de una educación privilegiada debido al tinte personalizado que ésta tiene, similar a clases particulares. Dicho sistema de enseñanza se denominada plurigrado.
“En la Semana de los Jardines de Infantes hubo una obra basada en los cuentos de Cenicienta. A ese espectáculo no pudimos ir debido a que son chicos de bajos recursos, y desde la escuela se le gestionó el transporte pero el hacer 40 kilómetros para ir y volver es muy difícil”, sostiene Marina Millán, directora del establecimiento.
La docente plantea que “nuestra lucha es a fin de que nos otorguen más ruralidad debido a que nos encontramos a 40 kilómetros de Punta Alta. No tenemos sala médica para asistir a los nenes, en casos de emergencias se debe llamar al servicio de emergencia”.
“Tampoco hay un móvil policial permanente, ya que solamente circula el rural que pasa cada tanto. Con el tema del transporte es igual, pasan los colectivos de media o larga distancia, que paran según la decisión del chofer. Es por esto que los docentes se movilizan con sus autos particulares”, relata.

La ruralidad siempre castigada
La realidad no es solo económica, sino también la del transporte. Por ejemplo, el patrón de campo muchas veces es solicitado en la mañana y los niños no tienen la misma movilidad que los niños de la ciudad. Para la persona rural implica un día de perdida de trabajo, en donde por ejemplo se vacuna a las vacas.
Según Millán, los chicos son afectuosos e introvertidos, por lo general cuando reciben visitas, permanecen callados. Debido a esto se trata de generar encuentros, por ejemplo el año pasado para el Día de la Tradición concurrió un grupo a bailar, y además hubo un proyecto con los alumnos de cuarto año del ex Colegio Nacional.
“Con los chicos hicimos un proyecto de vender plantas, cedidas por el vivero La Agronomía. Hubo un gran compromiso por parte de los chicos, donde eligieron el día para vender y manejaban el dinero recaudado. Tranquilamente podrían haberse quedado en su casa ese fin de semana”.
También hubo feria de platos en la plaza. “El año pasado eran 9 niños y muy retraídos, pero luego entraron en confianza y todo se hizo más ameno. También gestionamos para conocer Punta Alta, jornada donde quedaron encantados ya que conocieron la plaza, el Teatro Colón y la cancha de Rosario, entre otros lugares”.
“Estudiamos las necesidades de la escuela, y vimos que la necesidad económica era fundamental. Aplicamos la inventiva, acá estamos solas y el hecho de contactarte con otras personas fue algo muy lindo”, dice Millán.
El año pasado además hubo una maratón de lectura. La misma se realizó en un galpón ubicado lindante al edificio escolar, donde antiguamente funcionaba la escuela agropecuaria, hoy establecida en Bajo Hondo. Dicho establecimiento funciono allí hace 60 años atrás, y cada vez que hay eventos se acondiciona el lugar.
“Esto sirve también para juntar dinero, ya que no tenemos cooperadora. La Armada a su vez, que apadrina a la escuela, trajo golosinas y pintó el recinto. Además, conseguimos una donación de mil pesos de la Cooperativa Obrera en carácter de mercadería”.
“Cuando conocí esta realidad, no hice más paro. El otro día estuvieron un mes sin clases y justo había paro, desgraciadamente uno se involucra y no me iba a sentir bien si hacia paro. He realizado paros y los apoyo, pero no le podía decir que no a los tres nenes que vinieron”.
“A su vez, con el Concejo Escolar hay buena relación aunque se debe insistir en gestiones para lograr cosas”, finaliza Millán.

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